David Alonso: “Soy muy ambicioso y me hubiese gustado participar en Pekín 2008”
Actualizado: 2 sept 2022
El palista lleva toda su vida dedicada al deporte. Primero en natación y después en tenis de mesa, no ha parado de cosechar logros
Seguramente sean pocos o ninguno los que no conocen a David Alonso dentro del panorama del tenis de mesa vasco. La amputación congénita no ha sido un obstáculo en su vida, y a pesar de ella, ha llegado a ser un deportista de élite. Su disciplina le permitió ir a Seúl 88 Barcelona 92 como nadador, juegos de los que guarda grandes recuerdos pese a quedarse a milésimas del podio, y a punto estuvo de ir a Pekín 08 como jugador de tenis de mesa. Acaba de llegar del Campeonato de Europa de Veteranos y del Campeonato de España con sendas medallas de plata y bronce, resultados que evidencian que la ambición del bilbaíno no tiene fin.
- Naciste con una amputación congénita por encima de la rodilla derecha, sin embargo, no te ha impedido llegar a ser un deportista de élite.
- Así es, en ese sentido he tenido una educación muy positiva. Mi madre siempre me decía que yo podía hacer lo mismo que cualquier persona, entonces con esa premisa aprendí a ser valiente y es como superé todos los retos. Además ella siempre trató de incluirme en la sociedad como si fuera uno más.
- A veces los niños pueden llegar a ser crueles, ¿sufriste bullying por tu discapacidad?
- En el cole sí que se metían con mi pierna, pero como siempre he tenido mucho carácter, me liaba a tortas con los demás y acababa en el despacho del director ja ja ja, pero me ayudó bastante a hacerme respetar. Eran otros tiempos, ahora todo ha cambiado mucho.
- Actualmente y desde hace años prácticas el tenis de mesa, pero previamente tus mayores éxitos fueron en la natación a pesar de tu miedo al agua, ¿qué te llamó la atención de las piscinas?
- Tenía un miedo terrible a nadar y mi madre estaba empeñada en que aprendiera porque iba a la playa o a la piscina con amigos y nunca me metía al agua. Me apuntó a un curso de natación en Artxanda y fue imposible: pataleaba, lloraba… Pero un verano fui con mi tío a una piscina y poquito a poco se empezó a meter al agua conmigo y me dio mucha confianza. Primero se ponía cerca de mi y cada vez iba aumentando más la distancia y ya me solté y aprendí a nadar. Me gustó tanto que al año siguiente ya estaba en el equipo de natación.
- Aprendiste a nadar con 13 años, y dos años después conseguiste tres medallas de plata y una de bronce en tus primeros Campeonatos de España. No fue un mal comienzo.
- Para nada, y eso que empecé muy tarde a nadar, porque normalmente los niños con seis años ya están compitiendo, pero la natación era mi deporte. Igual que en el tenis de mesa soy peleón, nadando era realmente bueno.
- De la mano de Javier Berasategui te hiciste con tu primer oro y debutaste en el Campeonato del Mundo de Goteborg consiguiendo un subcampeonato. Siendo tan joven, ¿eras consciente de lo que estabas consiguiendo?
- Buena pregunta (risas), yo siempre he sido muy vividor y he vivido todo al 200%, entonces no le daba la importancia, por ejemplo, a ganar campeonatos o a ir convocado con la Selección Española. Cuando sí lo he valorado realmente ha sido con el paso del tiempo. Además prefiero que la gente sea quien aprecie lo que hago a ser yo el que presuma de ello, creo que es lo bonito.

- Y llegaron los Juegos Paralímpicos de Seúl 1988. ¿Recuerdas el momento en el que te enteraste que fuiste seleccionado?
- Como para no recordarlo… No me lo creía. Tenía bastantes esperanzas porque estaba compitiendo a buen nivel pero como era un viaje muy largo las federaciones tampoco tenían mucho presupuesto. Entonces hicieron una selección de la selección: había 12 plazas y valoraban a la gente tenía más opciones de conseguir algo, y yo no las tenía todas conmigo pero cuando me lo confirmaron fue una alegría impresionante. Cuando empecé a nadar no me imaginaba que iría a unos Juegos Olímpicos.
- Te clasificaste para tres finales y en una de ellas quedaste en quinta posición, es para estar más que satisfecho.
- Desde luego. Lo único malo fue el debut. Yo era de los pocos nadadores que tenía que hacer series clasificatorias. Llegamos el primer día y los responsables lo organizaron fatal porque llegamos muy tarde y cuando estaba entrando a la piscina me estaban llamando para la primera prueba. Me tuve que quitar la ropa a todo correr, ponerme el gorro, las gafas e ir a toda prisa a tirarme al agua. Fue un debut muy amargo porque me pude haber lesionado, no hice el tiempo que debería haber hecho. Menos mal que ya en condiciones normales, nos centramos y conseguí muy buenos resultados.
- A la vuelta de Seúl te dieron el Premio a Mejor Deportista de Bizkaia y de Bilbao y en los años siguientes no paraste de acumular oros en tu casillero y de batir tus propios marcas, además de fijar un récord mundial en 200 metros libres. ¿Consideras que fue tu mejor época?
- Sí, entre las dos Olimpiadas, incluído Seúl, fue el periodo más exitoso porque también me cambié a un club en el que se entrenaba de forma más profesional con gente de bastante nivel y ahí me di cuenta de la progresión que podía llegar a tener, así que puedo decir que fueron los mejores años.
- Luego vinieron los Juegos Paralímpicos de Barcelona 1992 en los que estableciste un récord olímpico y doce centésimas te separaron del bronce. ¿Te quedaste con un sabor agridulce?
- Fue muy amargo, yo me preparaba para ganar una medalla a pesar de que las condiciones de entrenamiento eran paupérrimas: iba a nadar de 7.30 a 9.00 antes de que abrieran las piscinas de La Benedicta en Sestao, lo que supone dormir poco, muchos resfriados… Pero aún así tenía ilusión por conseguir un metal. Y al quedarme tan cerca pienso en qué poco me faltó pero también el nivel que demostré, aunque al ser joven me llevé un gran disgusto. Aunque como he dicho antes, esas cosas se valoran con el paso del tiempo. A veces me paro a pensar en que he sido 4º en unos Juegos Olímpicos con los pocos recursos que había y me siento muy orgulloso.

- A pesar de tu palmarés, dos años después decides finalizar tu etapa en la natación luego de ganar seis medallas de oro en el Campeonato de España en Plasencia, ¿por qué?
- Cuando fuimos a Barcelona tuvimos alguna ayuda y nos pudimos concentrar durante un mes en Mallorca con piscina cubierta (antes en Euskadi no había ninguna piscina olímpica de esas características) y eso facilitó mucho las cosas, pero cuando terminaron los Juegos, las pocas ayudas que teníamos desaparecieron. Decidí aguantar dos años a ver si cambiaba la situación pero ví que con las condiciones que había era imposible intentar luchar por una medalla.
- Y es entonces cuando descubriste el tenis de mesa.
- Hubo dos años de parón en los que me dediqué a disfrutar de las cosas que no había podido hacer antes y el cuerpo me empezó a pasar factura. Fui al médico y me dijo que tenía que nadar y ya le dije que eso estaba descartado ja ja ja, así que me dijo que fuese al gimnasio. Me apunté al Polideportivo de Rekalde y cada vez que iba había una galería en la que había gente con discapacidad jugando a tenis de mesa. Un día al acabar de entrenar me quedé mirando y me invitaron a jugar con ellos. Me gustó mucho y empecé a practicar en el club durante medio año y la temporada siguiente ya me dijeron para competir.
- Te iniciaste con la pala en el 95 y al poco tiempo ya fuiste al Campeonato de España y empezaste a competir en ligas nacionales, ¿cómo sucedió todo tan rápido?
- Al principio iba sin ninguna intención de competir, estaba de turista por así decirlo. Poco a poco empecé a mejorar, me llevaron al Campeonato de España y ahí vi el nivel que había, creo que gané un par de partidos. Como soy muy competitivo me dije a mi mismo que al año siguiente volvería y ganaría algo más.
- ¿Había muchas diferencias respecto a la preparación física de la natación?
- La natación es un deporte muy exigente a nivel físico y requiere estar muy bien preparado. Entrenaba seis días y si faltaba un día se notaba mucho el bajón. En tenis de mesa iba cuatro días por semana y en ese sentido era menos exigente, aunque también hay que estar bien físicamente porque la bola va muy rápido y requiere habilidad.
"Soy consciente de que cada vez me va a costar más y que lo voy a tener más difícil pero me va la marcha y luchar es lo que me da vida"
- Al contrario que en tu anterior etapa, en los primeros años no obtuviste mucho éxito en competiciones importantes, ¿te costó adaptarte al ritmo competitivo?
- Sí, al final era un deporte nuevo y en aquella época las discapacidades no estaban separadas en categoría, es decir, se jugaba todos contra todos, solamente se diferenciaba por los que jugaban de pie y los que lo hacían en silla de ruedas, entonces jugaba contra gente que tenía mejor nivel físico y era más complicado optar a conseguir títulos. Después cuando se empezó a separar en categorías fue cuando empecé a ganar.
- Poco a poco empezaron a llegar los resultados en torneos nacionales y empezaste a competir en pruebas internacionales con el objetivo de ir a los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008, tus terceros juegos. ¿Cómo es la preparación de una cita tan importante?
- En 2004 me ficharon del Cosa Nuesa asturiano y ahí estuve dos años entrenando con gente de Primera y Segunda Nacional, ese mismo año fui campeón de España por primera vez y ahí apareció el club Zuzenak de Gasteiz que me ofreció jugar con ellos con un proyecto de salir a competir fuera del país. Iba a Vitoria tres días a entrenar y ahí ya me metí en el tenis de mesa de más nivel. A medida que viajaba a torneos internacionales me daba cuenta también de la diferencia de juego que había.
- Lástima que en la última competición preparatoria te lesionaste del codo y no conseguiste el objetivo. ¿Qué sentiste en ese momento al saber que te quedabas a las puertas de Pekín?
- Soy muy ambicioso y me hubiese gustado participar en Pekín 2008 porque además hubiese sido el único deportista vasco en competir en varias Olimpiadas en dos deportes diferentes, pero bueno siempre digo que todo lo que disfruté y viajé no me lo quita nadie.
- El pasado junio fuiste a Italia al Campeonato de Europa de Veteranos, del que traes una meritoria medalla de plata. Qué faena haber pérdido la final 11-9 en el quinto set.
- Pues sí, pero es que tampoco imaginaba llegar tan lejos porque sólo había una categoría y yo aspiraba a pasar fase de grupos y si avanzaba un par de rondas estaría más que contento. El partido clave fue en semifinales contra un jugador de clase 10, es decir, con muy poca discapacidad, y fue un encuentro también de 3-2 sólo que esa vez cayó de mi parte. En la final jugué contra un alemán con poca discapacidad también y estuvo todo muy igualado aunque no tuve esa suerte. De todos modos, me quedé más que satisfecho con la medalla obtenida.

- Y ahora acabas de llegar de Cartagena del Campeonato de España con el bronce bajo el brazo. Está siendo una buena temporada.
- No me puedo quejar, ha sido una buena temporada. Además año tras año trato de innovar en algún aspecto del juego: aprendiendo saques, girando la pala en el golpe de revés, trato de ir mejorando para ser más competitivo dentro de lo que cabe porque los chavales cada vez vienen mejor preparados y me gusta estar dando guerra.
- Eres siete veces campeón de España en modalidad adaptada, 18 veces campeón de Euskadi, subcampeón europeo de veteranos, ¿cuáles son tus futuros retos?
Siempre quiero ganar. Soy consciente de que cada vez me va a costar más y que lo voy a tener más difícil pero me va la marcha y luchar es lo que me da vida, entonces mientras siga compitiendo y consiguiendo resultados decentes estaré al pie del cañón.
- Dejando de lado lo individual, esta temporada no le ha ido bien a Artxandako con el descenso a División de Honor Vasca. ¿Vas a seguir este año en el equipo?
- Sí, por supuesto. Lógicamente prefiero jugar en Segunda Nacional pero también me motiva jugar con gente nueva, con estos chavales que van saliendo porque nunca he jugado con ellos y la verdad es que me apetece.
- A pesar de que el nivel va subiendo cada vez más porque los chavales vienen pisando fuerte, el objetivo tiene que ser ascender.
- Sin duda, queremos volver a Segunda y empezaremos a tope, aunque también nos interesa dar partidos a los chavales del club porque cada vez es más complicado conseguir tantos niños. En líneas generales, lo quieren todo muy rápido y el tenis de mesa es un deporte muy complejo.
- Por último, si tuvieras que elegir entre la natación o el tenis de mesa, ¿con cuál te quedas?
- (Se ríe). Ahora elegiría el tenis de mesa, lo que pasa que son etapas y tengo muy buenos recuerdos de los dos. La natación fue mi modo de vida, yo vivía para nadar, pero el tenis de mesa me ha sorprendido mucho porque es un deporte que no pensaba que me iba a atrapar tanto ni que iba a durar tanto tiempo.

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